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viernes, 13 de enero de 2012

El origen de Europa

          Todo aquel aficionado a la geografía o la geología que se encuentre leyendo esta nota claramente se llevará una desilusión, dado que no hablaré de ningún aspecto relacionado con el campo de estudio de estas ciencias. Sin dudas que el origen del continente europeo (o del continente de Eurasia para hablar con propiedad) no es de incumbencia en este blog. Pero sí lo es, lo fue y lo será el germen que determinó la creación de uno de los campeonatos internacionales más importantes y trascendentes del mundo. De eso se trata esta historia.

El Wolverhampton y los duelos que iniciaron la polémica. Sería la revancha del fútbol ingles.         

           
         A mediados de la década de 1950 la selección inglesa no pasaba por uno de sus mejores momentos. Diría que por uno de los peores. O el peor. Los británicos venían de sufrir sendos fracasos en los mundiales de Brasil ’50 (eliminado en primera fase) y Suiza ’54 (lo venció Uruguay en cuartos). Pero lo peor había sucedido un año antes, en 1953, cuando la Rosa enfrentó en una serie de amistosos al equipo del momento: Hungría de Czibor, Kocsis (goleador de aquel mundial) y Puskas. El resultado no pudo ser más calamitoso: 3-6 en Wembley y 1-7 en Budapest en la mayor derrota del equipo inglés de su existencia.

viernes, 6 de enero de 2012

Un Rey Mago para el Bayern Munich

             No es casualidad ni coincidencia que este post salga a la luz un Día de Reyes. Como la tradición lo marca, todos los 6 de enero de cada año los niños esperan ansiosos la llegada del nuevo día para recibir los regalos. Pero la historia que aquí contaré no será un obsequio cualquiera. Había una copa, un campeonato de por medio, y este incidente -que fue más trascendente que el partido mismo- quedaría en los anales del fútbol para siempre.

             El 15 de mayo de 1974 no fue un día cualquiera para Miguel Reina. Tampoco para el equipo del cual era su arquero titular, el Atlético de Madrid, que luego de años de frustraciones y de soportar los 6 campeonatos continentales del Real a esa altura, llegaba por fin a una final de envergadura con el sueño grande de conquistarla. La cita era en el Estadio de Heysel en Bruselas, Bélgica, ante uno de los equipos del momento y que se preparaba para ser el conquistador de Europa por varios años más: el  Bayern Múnich del prestigioso entrenador alemán Udo Lattek que contaba, entre otros, con Sepp Maier en el arco, Franz Beckenbauer en la zaga y al tanque Gerd Müller en la delantera. La edad de oro del fútbol alemán alimentaba su sed de gloria en la base de este verdadero equipazo.

Miguel Reina padre de Pepe Reina, actual arquero de Liveroool.
            El equipo Colchonero llegaba en forma invicta a esta final pero diezmado producto de la dura serie jugada ante el Celtic de Glasgow en las semifinales del torneo. Con la experiencia y la sabiduría del gran Juan Carlos “Toto” Lorenzo en el banco madrileño, su equipo había superado a rivales como el Estrella Roja de Belgrado, el Dinamo Bucarest rumano y al Galatasaray turco.

           Ante más de 40 mil espectadores, el encuentro comenzaba como se esperaba, trabado y disputado más que abierto y con muchas chances de gol. Tal fue así que los 90 minutos reglamentarios finalizaron con el cero en ambas porterías y se debió recurrir al tiempo suplementario para definir quién sería el campeón. Hasta esta edición la historia marcaba que nunca se había dado un empate tan ajustado en el marcador y menos se había tenido que decidir la copa en un partido definitorio como lo estipulaba el reglamento, ya que no existían los tiros desde el punto del penal.

miércoles, 4 de enero de 2012

Brian Clough: el creador de sueños


267 goles en 296 partidos jugados, parecen números de alguno de los mejores y más famosos jugadores de fútbol de la historia. Pero sólo son las cifras de un personaje que apenas disputo 3 partidos y anotó un gol en la máxima división de la vieja Liga Inglesa.  

Clough en su paso por el Boro.
Brian Howard Clough nació el 21 de marzo de 1935 en Middlesbrough, Inglaterra. Hincha del equipo de la ciudad -el Boro como popularmente se lo llama- comenzó desde pequeño con la afición del fútbol en sus venas. Allí jugó durante su adolescencia llegando al equipo principal luego de prestar sus servicios en la Royal Air Force. Asentado ya como titular, disputó 222 partidos en seis temporadas en la Segunda División Inglesa marcando 204 goles. Adquirido por el Sunderland en 42 mil libras, llegó a jugar 74 partidos en dos años anotando 63 tantos, hasta el fatídico día que una rotura de ligamentos lo alejaría definitivamente de las canchas.

La exitosa pero prontamente truncada carrera como futbolista daría paso a la profesión con la que alcanzaría la cima del fútbol mundial. Inicialmente entrenador de juveniles en su último equipo, Brian Clough rápidamente buscó nuevos retos que pusieran a prueba sus habilidades a la hora de dirigir y entrenar. Luego de un pequeño periodo al frente del Hartlepools United de la Cuarta División, firmó en el Derby County junto a su inseparable compañero Peter Taylor. En los Carneros comenzó a forjar el estilo que le sería propio de aquí en más y que le depararía duras críticas en el futuro. Declarador polémico y perspicaz, entrenador astuto, exigente y temperamental, defensor acérrimo del juego limpio y las tradiciones del fútbol. Siempre en constante fricción con la dirigencia de los clubes debido a su particular método de contratación de jugadores que lo hacía llegar a adquirir a los mismos futbolistas con los que había contado en sus anteriores clubes, recomendados por su ayudante Peter Taylor, como por ejemplo John McGovern, Roy McFarland, John O'Hare y Archie Gemmill.